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Ya están aquí una de las fiestas que más energías mueven (en todos los sentidos). Llenas de reencuentros, propósitos, regalos y bondades,… Y también, por lo general, de mesas repletas de alimentos.Ante todo ello, aquí te dejo una lista de consejos, con todo mi cariño, para hacer de tu vida un camino más saludable.


Ayer me llamaron del Faro de Vigo (un periódico gallego) para contar conmigo para un artículo sobre alimentos/ideas a recomendar para estas fiestas. Y en cierto modo me han inspirado a escribir estos 10 consejos nutrisaludables y ecosostenibles para que puedas empezar a poner en práctica desde estas fiestas en adelante.

1. ECO-LÓGICO. Apuesta por una alimentación bio, libre de pesticidas, herbicidas, fungicidas, abonos químicos no naturales. Por una alimentación que no maltrate la tierra, los animales ni las personas (tanto agricultores como comensales). Por una alimentación km 0, con alimentos que provengan o que hayan sido cultivados cerca. Apuesta por tu salud, por la del resto de seres vivos que te rodean, y por la del planeta que habitamos, tanto a corto como a largo plazo.

2. SOS-TENIBLE. No solo en lo que alimentación se refiere, sino también en relación a la decoración de tu mesa y la de tu casa (no me digas que te has comprado un árbol de plástico, o que has talado un abeto por favorrrr), a los regalos que hagas (los libros y los hechos con tus manos SIEMPRE triunfan) y a cómo decidas envolverlos (el reciclaje mola). Desde Galicia, os mandamos este mensaje que bien define la impotencia que sentimos al ver cómo nuestros montes arrasados son reforestados con eucaliptos (queremos más bellotas !!)

3. VERDE. Haz que en tu mesa destaquen las hortalizas y las frutas. Por lo general, en estas fiestas (y en tu día a día, ejem) son las carnes y los pescados los que predominan, y siempre acompañados de arroz (seguramente blanco, refinado), patata (seguramente frita), pasta (seguramente de trigo, y blanca, refinada) o un poco de ensalada (dos hojitas de lechuga, junto con dos rodajas de tomate, y fuera de temporada). ¿Dónde quedan las hortalizas? Zanahorias, calabaza, boniato, chirivía, nabo, berza, kale, repollo, grelos, nabizas, berros, rúcula, canónigos, espinacas, acelgas, cebolla, ajo, puerro,… Además, también tienes hongos de mil formas, colores y sabores, y algas. Un sinfín de alimentos potencialmente saludables, deliciosos, versátiles en la cocina, llenos de colores, con diferentes sabores, texturas y olores. Abusa de ellos, abusa mucho de ellos.

4. REGALA SALUD Y REGALA MOMENTOS. Porque alejarse de lo material, para vivir experiencias, también mola mucho. Un masaje, una caminata, una cenita, un curso guay y útil (como estos, jeje), una noche en una cabaña (o en una tienda de campaña, jajajaja), un concierto,… Imaginación al poder.

5. RECOLECTA. Hay todo un mundo silvestre que te está esperando ahí fuera, que hace que te pongas las botas y con el que tus comensales fliparán seguro. Te lo pongo fácil, que seguro que estas sabes identificarlas:

  • Mentastro para hacer una infu digestiva post-comida o post-cena o para un postre super saludable y fácil.
  • Unas ortigas para hacer una cremita deliciosa y bien llenita de hierro (pocha la cebolla a medias lunas, añade las ortigas y un par de patatitas, una pizca de sal y agua hasta que cubra, dejas cocer hasta que las patatas estén hechas, y luego trituras y acompañas con un chorro de limón para mejorar la absorción del hierro vegetal).
  • Llantén para ensalada.

6. INFUSIONA. Ojo con el alcohol. Que no te vendan la moto de que el vino tinto tiene resveratrol y que mejora la salud cardiovascular. Los “alimentos” hay que verlos en su conjunto, y las bebidas alcohólicas, las pinten como las pinten, son lo que son (pese a que formen parte de nuestra “maravillosa” pirámide nutricional). Si aún así sigues queriendo… Ok, brinda con ello, pero luego pásate al agua filtrada y de calidad, al kéfir de agua o al kombucha, o a unas buenas y saludables infus como estas que te propongo:

  • Pon agua a hervir con dos rodajitas de jengibre, apaga el fuego y añade una monda de limón (bio, porque sino estarás consumiendo pesticidas y ceras a tope), unas hojitas de menta o de mentastro, y unos taquitos de manzana roja con piel (bio). Deja reposar, tapado. ¡Cuela y disfruta! Puedes añadirle también una cucharadita de miel cruda (rica en fibras fermentables, enzimas y polifenoles).
  • Otras sin teína: kukicha, rooibos, hierba luisa.
  • Con teína: té verde sencha (el más alto en epigalocatequina galato), con cúrcuma y limón.

También puedes hacer aguas saborizadas, que no es más que poner trozos de manzana, limón, naranja o pepino, por ejemplo, en una botella de vidrio con agua filtrada. Hazlo unas horas antes de servirla. Deliciosa. Puedes añadirle un poco de miel cruda, si quisieras endulzar.

 

 

7. COME POCO. Porque es típico que en estas fechas las mesas suelan estar llenitas de comida, y que las comidas y las cenas se alarguen horas y horas. Y mientras estamos sentados y sentadas, toda esa cantidad de comida se va almacenando en nuestro cuerpo como si después hubiera época de escasez. Y aunque en nuestros genes este comportamiento metabólico llamado “fenotipo ahorrador” esté marcado a fuego en muchos de nosostros y desde hace muuuuchas generaciones, lo cierto es que la nevera y los estómagos volverán a llenarse al día siguiente.

8. YA QUE COCINAS, COCINA FUNCIONAL. Haz tus platos saludables, y no solo en lo que al alimento se refiere (evita procesados, consume ecológico y lo más natural posible), sino a las técnicas culinarias,  a los materiales de cocina, y a la propia manipulación del alimento. Te pongo algunos ejemplos/consejos que puedes comenzar a aplicar:

  • Si vas a hornear carne o pescado, por ejemplo, adereza con aceite de oliva bio infusionado con romero (pon el aceite al baño María, añade el romero, déjalo 15 minutos a fuego bajo, retíralo y conserva en una botella de vidrio oscura y bien cerrada). El romero le imprime al aceite de oliva una serie de fitoquímicos que lo protegen de las altas temperaturas.
  • Si vas a hacer un salpicón o una ensaladilla rusa, hazla el día anterior y refrigérala para que así el almidón de la patata se convierta en almidón resistente (maravillosa para tu salud intestinal).
  • Aliña con limón, porque mejora la digestión de muchos alimentos, y porque aporta vitamina C.
  • Si vas a usar ajo, machácalo con el borde del cuchillo. Al romper sus células, el oxígeno promoverá al activación de una sustancia anticancerígena.
  • Anímate a emplear boniato. Asado, cocido o en postres también es maravilloso para tu salud intestinal. Y siempre mejor dejarlo en la nevera antes de consumirlo, como te comentaba con la patata. Luego puedes recalentarlo, pero nunca a más de 130ºC.
  • Haz postres saludables. Tienes varias webs en las que te proponemos recetas. Por ejemplo, este turrón que propone Lucía, o estos coquitos que te propone Gina, o estas trufas, agar agar y esta tarta que te proponemos nosotros.
  • Y si no te apetece hacerlos, siempre puedes poner unas manzanas asadas con canela (maravillosas para tu salud intestinal, y la de tus comensales), o una bandeja de frutos y frutas secas (no consumas los de color amarillo, porque han sido tratados con sulfitos. Los orejones de verdad y las uvas pasas de verdad son de color oscuro).
  • Kudzu más umeboshi para ayudar a tu intestino tras estas fechas.
  • Aleja el aluminio y los materiales de plástico de tu cocina. Científicamente se sabe que algunos de sus componentes, al entrar en nuestro organismo, interfieren con diversos procesos metabólicos y funcionales, alejándonos de la salud (un ejemplo claro que seguro que te resuena es el famoso bisfenol A). Pásate por nuestra tienda online para ver algunos de los útiles de cocina que tenemos en nuestra casa, y en las tiendas CodisVerd y EspaiRené, tiendas especializadas en ello, tienes un 5% de descuento si vas de nuestra parte (avísanos antes en info@vdevegetal.com).

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9. IN MEMORIAN DEL 2017. Despide el 2017 con una lista de todas aquellos momentos, cosas, personas, hechos,… que te hayan hecho prosperar como persona; y haz otra con todas aquellas que quemarías (y quémala). De veras, hazlo. Créeme, necesitamos pararnos a meditar (porque esto también es meditar, es ser mindfulness) acerca de lo que hemos vivido y de cómo lo hemos vivido. Solo así lo ubicaremos en nuestra mente y en nuestros corazones, siendo cimientos para futuros eventos.

10. EN PROYECCIÓN PARA EL 2018. Y ahora haz una nueva lista con todos esos planes que te propones para este nuevo año 2018, y con todo aquello que deseas mejorar en tu vida. De veras, hazla. Visualiza. Planea. Organiza. Algunas caerán, otras no, pero hazlo. Créeme que es un acto maravilloso para tu mente.

 

Deseo de corazón que estos consejos te ayuden, aunque solo sea un poquito, a mejorar tus hábitos de vida, hacia el camino de la ecología, la sostenibilidad y el bienestar.

¡Un abrazo enorme!

Nos vemos muy pronto 🙂