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Chlorella es un alga unicelular de color verde azulado. Estudios científicos revelan que Chlorella vulgaris es rica en proteínas, clorofila, minerales, fibra, ácidos nucleicos (y por lo tanto, fósforo) y vitaminas (Morita et al., 1999).

Chlorella es posiblemente el alimento con más clorofila del planeta. La clorofila, ese maravilloso pigmento que nos da la vida de forma indirecta. Las plantas, las cianobacterias y las algas la emplean para captar la luz solar y poder hacer la fotosíntesis; es decir, gracias a ese y otros pigmentos (como los carotenoides, que en nosotros son precursores de la vitamina A, y que aportan un color amarillo-anaranjado que queda enmascarado por el verde de la clorofila), estos organismos pueden transformar la materia inorgánica en orgánica, y permitirnos a los heterótrofos (que no podemos sintetizar nuestro propio alimento) obtener tal materia orgánica alimentándonos a partir de ellos.

La clorofila tiene en el interior de su molécula un átomo de magnesio, por lo que de forma indirecta, al consumirla, estaremos ingiriéndolo.

Además de ello, la Chlorella es fuente de beta-carotenos (11.750  microgramos/100g), hierro (210 mg/100g), Zinc (210 mg/100g) o Iodo (1.000 microgramos/100g).

Los betacarotenos contribuyen al normal mantenimiento de la piel, de las mucosas, la visión, la función inmune, el metabolismo del hierro, y tienen un rol en el proceso de especialización celular.

El hierro (Fe) contribuye a algunas funciones normales del organismo como la cognitiva, el metabolismo energético, la formación de glóbulos rojos y hemoglobina, al transporte de oxígeno, sistema inmunitario, proceso de división celular y a disminuir el cansancio y la fatiga.

El zinc (Zn) contribuye a una normal fertilidad y reproducción, mantener niveles de testosterona en sangre, mantenimiento de las uñas, cabello, piel, visión, función cognitiva, juega un rol en la división celular y protege las células del estrés oxidativo.

El iodo (I) contribuye a una producción normal de las hormonas tiroideas, de la piel, función del sistema energético, nervioso y cognitivo.

Chlorella, en su totalidad, ha demostrado varios efectos biólogicos: disminuir los niveles de azúcar en sangre (reducir la glucemia), detoxificar cadmio y dioxinas, estimular el crecimiento (por su factor de crecimiento Chlorella), modular el metabolismo lipídico y la actividad inmunomielopoiética, promoviendo una mayor resistencia a los tumores (Ramos et al., 2010) y luchando en la prevención del cáncer (Jeong et al., 2009 y Shim et al., 2009).

El truco está en que la molécula de clorofila está conformada por un anillo de porfirina, que tiene afinidad por la superficie plana de algunas moléculas, permitiendo atrapar a los HCAs (aminas heterocíclicas, que se forman al cocinar la carne a altas temperaturas, por ejemplo) potencialmente cancerígenos. Además, la clorofila, un interceptor molecular, puede disminuir la absorción de los carcinógenos de la dieta a través de la formación de complejos con agentes carcinógenos e inhibir el citocromo P450 (CYP). Los estudios demuestran que la Chlorella, que contiene gran cantidad de clorofila, puede quelar y desintoxicar los metales y otras sustancias químicas (Gu et al., 2011).

CONSEJO: busca una Chlorella BIO de calidad, y añádela a tus licuados de la mañana, o a un poco de agua. O consúmela antes de comer, te ayudará en el proceso de detoxificación del organismo.

OJO: la vitamina B12 que contienen las algas Chlorella o Spirulina NO es activa para nosotros; es decir, su forma tridimensional no es exactamente igual que la que nosotros requerimos. Sólo encontrarás vitamina B12 diodisponible y bioactiva en alimentos del Reino Animal. Si no los consumes, o si tu producción de HCl estomacal es deficitaria, supleméntate !!!  (Siempre mejor con cianocobalamina sublingual). Si quieres más info: silviamendez@vdevegetal.com

COCINA FUNCIONAL CON CHLORELLA