Imprimir

Puede que sucedan varias historias un día cualquiera en tu vida:

Trufas veganas multicolor

– Que tengas visitas.

– Que tus hijos quieran meriendas dulces.

– Que tú mismo quieras endulzarte la vida.

– Que te vas de excursión.

Y entonces… como vas a ser tú quien las haga, y como seguramente has caído en esta web por algo… Decides preparar algo bien saludable: trufas de dátiles y cacao, crudas (raw). Una receta fácil y tremendamente deliciosa. Sin azúcar, sin lácteos, y “pin pan”, sin complicaciones.

Que las quieres etiquetar… pues curioso que quepan dentro de dos vertientes tan opuestas como son vegan y paleo, jajajaja.

Material culinario

2 recipientes de vidrio.

Batidora o procesadora de alimentos.

Molinillo, para las semillas. Vale uno del café (limpio).

Tiempo necesario

Previo: 1h de remojo  para los dátiles, y 12h mínimo para las semillas de girasol.

10 minutos de preparación.

 

Ingredientes BIO

[10 trufas]

150 g de dátiles.
60 g de semillas de girasol, previamente rehidratadas 12h antes.
1 cs de aceite de coco, de 1ª presión en frío.
1 cs de cacao en polvo.

NOTAS:

No hace falta endulzarlas, pero si ves que quieres darle un toque, puedes añadir pasas (previamente rehidratadas, como los dátiles) o miel cruda, por ejemplo.

Puedes sustituir las semillas de girasol por otras semillas o frutos secos.

Si padeces de alguna patología inflamatoria o autoinmune, te recomendamos que las hagas con nueces (recién abiertas y rehidratadas), semillas de lino o de chía, porque contienen ácidos grasos omega 3 (ácido alfa linolénico), con carácter antiinflamatorio.

Procedimiento

Trufas veganas multicolor

Abre los dátiles y quítales el hueso.
Agrega las semillas de girasol, el aceite de coco y el cacao.
Tritura bien todo y luego amasa la mezcla resultante con las manos. Para que no se te pegue, puedes humedecerte las manos ligeramente.
Forma las bolas, e intenta no comértelas todas antes de que lleguen tus invitados, tus hijos o de que llegue la hora de la excursión, jajajaja.

SIRVE estas maravillosas trufas de dátiles y cacao en cápsulas de papel, y decora con coco rallado por encima, por ejemplo.

 

Al mezclar dátil con alimentos lipídicos conseguimos reducir la carga glucémica de esta receta.

 

NOTA:

Puedes humedecerlas ligeramente por fuera, y rebozarlas en polvo de cacao, coco rallado o polvo de granada, por ejemplo. Estas son sólo ideas ;-). Pero ya sabes, tu crea-actividad al poder (y cuéntanoslo 😉

¿Por qué estos alimentos?

Sanos, combinables, moldeables y amasables, y porque son… COMIDA REAL.

Dátiles

El dátil es una fruta obtenida de la palmera datilera (Phoenix dactylifera). Tiene un contenido muy elevado de hidratos de carbono (74,97 g/100g), de los cuales 66,47 g son azúcares. Con un sólo dátil estamos ingiriendo 15,95 g de azúcares. Y esto no será un problema si sabemos cuándo consumirlo: desayuno, deportistas, niños y estudiantes, largas excursiones,…

También tienen hierro (0,22 mg/dátil), potasio (167 mg/dátil) y fósforo (15 mg/dátil). Contiene vitaminas: provitamina A (36 IU/dátil), tiamina, riboflavina, niacina, triptófano y ácido ascórbico.

Semillas de girasol

¡Qué lindos son los girasoles! ¡Qué alegría da verlos!

El girasol (Helianthus annuus) se originó en el sudoeste norteamericano, se domesticó en México casi 3.500 años antes de la llegada de los exploradores europeos, y se llevó a Europa hacia 1.510 como planta decorativa.

De un girasol se obtienen muchas semillas (las pipas) porque no se trata de una sola flor, sino de cientos de ellas.

Son semillas oleaginosas, por lo que su contenido en lípidos es elevado (49,57 g/100g). En concreto, tienen omega 6 (ácido alfa linoleico 23,17 g/100g). Es este mismo hecho el que las hace más vulnerables al oxígeno, a la luz y a las altas temperaturas. Por ello, lo mejor es comprarlas crudas y al natural (sin salar). En casa no las cocines, y si las mueles o creas alguna receta con ellas de ese modo (como esta), conserva siempre el resultado en la nevera/congelador.

Destaca además su alto contenido en vitamina E (alfa-tocoferol 35,17 mg/100g), vitamina B6, folato (227 µg/100g) , magnesio (325 mg/100g), fósforo (660 mg/100g), lecitina (veréis que ahora están sustituyendo la de soja por ésta) y compuestos hidroxicinámicos (ácido cafeoilquínico 455 mg/100g, y ácido cafeico 8,17 mg/100g). Es por ello que son aliadas en la salud del sistema nervioso y en la protección de las membranas lipídicas, que mantienen la integridad de todas las células de nuestro organismo.

También contienen algo de hierro (5,25 mg/100g) y de zinc (5,00 mg/100g)

Maravilla que estas semillas tengan la proteína completa (22,78 g/100g); y esto significa que contienen todos los aminoácidos esenciales y en las cantidades que necesitamos (no hay aminoácidos limitantes). Otros alimentos que también la tienen: carne, pescado, huevo, keche, soja, garbanzos, azukis, alforfón, quinoa, pistachos, chía y espirulina.

Como toda semilla, y con el fin de evitar la ingesta de antinutrientes, deben ser activadas. Para ello se dejan a remojo entre 12-24h, se desecha el agua, y se consumen o se deshidratan nuevamente (al sol, con un deshidratador o muy ligeramente a la sartén) si se quieren en versión crujiente.

Cacao

El cacao (Theobroma cacao) es un árbol que crece en la región ecuatorial. “Theobroma” significa “alimento de los dioses”, en griego.

Es fuente de minerales, proteína y fibra. Además destaca su alto contenido en polifenoles como la quercetina (25 mg/100g), catequina (20,5 mg/100g), epicatequina (70,36 mg/100g), epicatequina 3-o-galato (5,170 mg/100g), proantocianidinas, ácido ferúlico (24 mg/100g), resveratrol (0,04 mg/100g), lignanos (0,043 mg/100g). También es rico en poliaminas (0,4 mg/100g) y fitoesteroles (126 mg/100g). Todo ello supone una bomba muy saludable para nuestro organismo. Te animamos a leer el resto de su composición y muchos de sus beneficios aquí, o a prepararte otra delicia con cacao aquí.

Recuerda elegir cacao lo más puro posible, y BIO. Piensa que una tableta que ponga “50% de cacao” significa que la otra mitad de la tableta será azúcar y/o leche.

Coco

El coco es el fruto de Cocos nucifera, una palmera grande, de 30 metros de altura, más pariente de las gramíneas que de los otros árboles que dan “frutos secos”. Cada año se producen unos 20.000 millones de cocos, principalmente en Filipinas, la India e Indonesia. Y esa es la parte que menos nos gusta, porque todo el coco (y sus derivados) que compres vendrá de la otra parte del planeta. Lo cierto es que su sabor, su versatilidad en la cocina y todos los beneficios que reporta sobre la salud hacen de este alimento una bomba de salud. Puntualmente hacemos la vista gorda en casa y entran cositas como esta.

Del coco se pueden obtener: agua y pulpa, de la que a su vez se puede obtener leche y/o aceite de coco.

Su agua es rica en sodio, potasio y azúcares. Su pulpa es rica en fibra. Y su grasa es totalmente saturada, pero formada por ácidos grasos saturados de cadena media, muy beneficiosos para la salud intestinal. Esta grasa es muy termorresistente, por lo que durante parte del siglo XX, fue el aceite vegetal más importante del mundo. Después se cambió por el aceite de semillas, al que se le creía más saludable al no elevar los niveles de colesterol LDL. Ahora ya se sabe que el aceite de coco eleva el colesterol HDL (y no el LDL), y que los aceites de semillas (girasol, maíz,…) sometidos a altas temperaturas contienen grasas trans que sí se asocian con un incremento de problemas cardiovasculares. Es más, la FDA acaba de prohibir el uso alimentario de estos aceites en EEUU. El mundo al revés.

Dentro de su porción grasa, un 15% son ácido caprílico y ácido láurico, ambos con acción antifúngica muy interesante en caso de candidiasis.

Además, “a diferencia de los ácidos grasos de cadena larga contenidas en las grasas animales, los ácidos grasos de cadena media son lo suficientemente pequeños para entrar en la mitocondria directamente donde luego pueden ser convertidos en energía”, afirma el Dr. Turner del Instituto Garvan de Sydney. Por lo que podría considerarse una ayuda para la pérdida de peso y para las personas hipotiroideas.

Por último, un detalle: su aroma dulce y rico, se debe a derivados de los ácidos grasos saturados, llamados lactonas.

Nuestros girasoles