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Agua depurativa y remineralizante

Este agua depurativa y remineralizante es una forma muy fácil de aportar minerales e hidratar tu organismo.

Se hace muy rápido, y sin necesidad de tener nada especial para ello.

¡Vamos allá!

 

 

Cuando estuvimos en China, y siempre antes de comer, nos servían medio vasito de agua templada con alguna esencia. Sin duda, una forma maravillosa y tremendamente sencilla de preparar nuestro tubo digestivo para la digestión.

A camino entre esto y la sopa de miso, inventamos este agua remineralizante, súper hidratante y llena de minerales.

Material culinario

Olla de acero inoxidable de calidad.

Botella de vidrio, para conservarla.

Colador de acero inox.

Tiempo necesario

Rehidratar las algas: 10 min

Cocción: 20-30 min

Ingredientes BIO

Para el caldo:

1 c. s. de alga wakame (Undaria pinnatifida) o de kombu (Laminaria sp).

1 cebolla cortada a rodajas, junto con su monda.

1 puerro cortado a rodajas, junto con su parte verde.

1 chirivía o nabo cortados a rodajas finas.

El tronco del brócoli.

1/2 penca de apio cortada fina, con las hojas.

1 diente de ajo, previamente aplastado con el filo del cuchillo.

2 ramitas de perejil fresco.

1 chorrito de zumo de limón, recién exprimido.

1 litro de agua de calidad.

NOTA: si consumes pescado, puedes añadir también las espinas del pescado blanco (tipo rape o merluza) con unas gotas de vinagre de calidad, para promover la salida de los minerales.

Aderezos opcionales:

1/2 ciruela umeboshi desmenuzada.

1 c. c. de jugo de jengibre fresco.

Procedimiento

Pon a hervir el agua junto con todos los ingredientes, bien cortaditos.

Tapa y cuece a fuego medio durante 20-30 minutos. Cuela y reserva.

Finalmente, añade los aderezos elegidos y el chorrito de limón.

SIRVE  con un poco de perejil fresco picadito, o de cebollino.

NOTA:  embotella esta maravillosa agua eligiendo como material el vidrio (libre de bisfenoles, ftalatos,… y otras sustancias tóxicas). Puedes conservar este agua depurativa y remineralizante durante 3-4 días en la nevera.

Puedes beberla como tal, o añadirla a tus sopas, arroces,…

¿Cuándo y cómo consumirla?

Consume este agua depurativa y remineralizante siempre que quieras, antes de las comidas, templadita, para preparar al tubo digestivo en su arduo trabajo digestivo. Con medio vasito es suficiente.

Las mejores estaciones para tomarla son el otoño, el invierno y a comienzos de la primavera. También te lo recomiendo como inicio del camino de la detoxificación de tu organismo, para facilitar tu recuperación después de padecer alguna enfermedad y para remineralizarte tras un duro desgaste, tanto físico (deporte) como mental (exámenes, estrés,…).

No dudes en añadir o modificar los ingredientes de esta receta básica. Por ejemplo, posiblemente en primavera no necesites añadirle jengibre (recuerda que este alimento calienta el cuerpo); o en otoño te apetezca hacerla con hongos shiitake para reforzar tu sistema inmune; o en primavera aderezarla con unos frescos y crujientes germinados.

Te recomiendo que la hagas dos veces por semana, y que alternes los ingredientes. Por ejemplo: ajo-puerro-cebolla; puerro-apio-zanahoria; cebolla-repollo-zanahoria. También puedes aprovechar y echarle, al final de la cocción, especias como el tomillo y el orégano (para reforzar el sistema inmune en el otoño y en invierno), o la cúrcuma con pimienta negra (potente antiinflamatorio y anticancerígeno), por ejemplo.

Si completas este agua depurativa y remineralizante con un licuado verde antes de desayunar, conseguirás también una dosis muy interesante de vitaminas (mayoritariamente hidrosolubles).

Resumiendo, podríamos decir que para hacer este brebaje…

Coge todo lo que tirarías a la basura o al compost (tronco del brócoli, hojas más externas de la col, piel de la cebolla, parte verde del puerro,…) ponlo a cocer sin sal, cuela y añade un chorro de limón (para mejorar la absorción de los minerales), unas gotas jengibre (aporta calor y mejora la digestión) y un poco de umeboshi (alcalinizante y mejora la digestión). Consume 1/2 vaso templadita. El resto, consérvala en la nevera en una botella de vidrio.

¿Por qué consumirla?

Las personas a las que se la hemos recomendado, como parte de terapias, han notado su efecto: mejora de la digestión principalmente, y mejora de la actividad y del rendimiento en general, en segundo plano.

Esto es debido a que estás aportando a tu organismo una gran cantidad de minerales, micronutrientes imprescindibles para un sinfín de reacciones metabólicas que tienen lugar en nuestro organismo, entre las que se encuentran las propias de la digestión.

Por ejemplo, las enzimas digestivas, encargadas de “trocear” los alimentos (pan, almendras, huevos,…) para obtener sus nutrientes (glucosa, aminoácidos, ácidos grasos,…), no podrían actuar si no tuvieran minerales y vitaminas. Por ello es tan importante aportarlos a través de la alimentación, y este agua es una forma muy sencilla.

Además de todo ello, como es muy fácil de digerir, es una ayuda maravillosa para todas aquellas personas con intestinos debilitados.

¿Por qué aporta tantos minerales?

1. Estás (o eso esperamos y te recomendamos) haciéndola con alimentos ecológicos, de los que se sabe que aportan más nutrientes que los cultivados de forma convencional.

2. Estás empleando alimentos que de por sí tienen muchos minerales. Cabe destacar, por ejemplo, el tronco del brécol. Es posible que acabase en el cubo de la basura o, en el mejor de los casos, en el del compost. Pues aquí tienes una manera de aprovechar la gran cantidad de minerales que tiene (entre ellos, el tan buscado CALCIO).

3. Has cortado en trozos pequeños los alimentos, y los has cocido en agua SIN SAL. Así, por un lado habrás incrementado la superficie de exposición de los alimentos al agua, y por otro, habrás favorecido la salida de sus minerales a ésta. Es como cuando pones a desalar unas algas o un bacalao, por ejemplo. La sal (que es un mineral) acabará en el agua de remojo. Aquí pasa lo mismo. El truco está en no echar sal, porque lo que quieres es que los minerales pasen al agua.

Si por el contrario quisieras quedarte sólo con el alimento, y evitar que éste perdiera nutrientes, entonces tendrías que escaldar (hervir en agua con abundante sal, introducir el alimento durante escasos segundos y sacar y enfriar rápidamente).

4. Has incrementado la biodisponibilidad de los minerales, al echar un chorrito de limón una vez servida tu agua remineralizante. Su vitamina C mejorará la absorción de algunos de sus nutrientes.